El Día en que Hiroshima y Nagasakise se convirtieron en un infierno

El 6 de agosto de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial había terminado en Europa, en el Pacífico se seguía luchando contra el Imperio del Japón. La Guerra del Pacífico seguía siendo encarnizada y aunque Estados Unidos ganaba terreno, el coste en vidas muy alto porque se luchaba contra un enemigo que no se rendía y luchaba hasta la muerte por tierra, mar y aire.
Después de 6 meses de intensos bombardeos americanos contra 67 ciudades japonesas, el presidente Harry Truman dio la orden de usar una nueva arma que se había gestado en secreto en Los Álamos, Nuevo México, la bomba atómica de Hiroshima.

Los hechos relatados por Keijiro Matsushima (sobreviviente), en entrevista para Aljazeera :

El 06 de agosto 1945, fue un día hermoso, con un cielo azul. Matsushima había regresado a la escuela sólo una semana antes, después de que él y sus compañeros se movilizaran para trabajar durante un año y medio en una fábrica de uniformes militares.

A las 8.15 de la mañana, su clase había comenzado. Estaba escuchando a su profesor que explica una pregunta sobre el cálculo diferencial e integral.

“Yo estaba mirando por la ventana y vi a dos bombarderos  B-29. Pensé ‘aviones estadounidenses de nuevo’ (los bombardeos de parte de Estados Unidos se tornaban habituales por esos días)

segundos despues volvió a mirar en sus libros, en ese instante la bomba explotó.

“Hubo un destello muy fuerte y una ola de calor. El mundo entero se convirtió en algo de color naranja. Sentí que fui arrojado a un horno por un momento”.

El flash fue seguido por una fuerte explosión. Hasta ahora, Matsushima no sabe si era el sonido de la explosión o de los edificios derrumbados.

“Era completamente negro, no podía ver nada. en ese momento la sala estaba llena de niños, pero ninguno gritó.
Se hizo un silencio mortal. Yo estaba arrastrándose, pensando” sálvame mamá, ayúdame Buda. Esa fue la primera vez que le pedí a Buda.”

Más tarde, se enteró de que las temperaturas en el suelo cerca del hipocentro, a 2 km de su escuela, había alcanzado al menos 3.000 grados centígrados.

A diferencia de la mayor parte de la población que resulto muerta, Matsushima fue uno de los sobrevivientes más afortunados. Él tubo algunas heridas causadas por las astillas de vidrio de las ventanas, pero no sufrió lesiones graves.


La Censura:

Tras lanzar sobre Hiroshima la primera bomba atómica que se utilizó en un conflicto armado, el Gobierno estadounidense impuso una estricta censura fotográfica sobre la ciudad.
Tras la explosión que aniquiló en el acto a más de 140.000 seres humanos y destruyó el 70% de las estructuras físicas de la ciudad, Estados Unidos tuvo muy claro que cuanto menos viera el mundo de aquello, mucho mejor. “No se tiene que imprimir nada que altere directa o indirectamente la tranquilidad del público”, anunció el Gobierno un mes después de la explosión.
Las autoridades ya habían entendido perfectamente el poder de la fotografía para dejar grabada la muerte sobre la conciencia humana: las imágenes del recién liberado campo de concentración de Auschwitz o del bombardeo de la ciudad de Dresde acababan de hacer historia. Por algo aún hoy el ejército de Estados Unidos prohíbe publicar las fotos de sus propios caídos en conflictos bélicos.

El lado vencedor de la Segunda Guerra Mundial no quería remordimientos de conciencia entre la opinión pública. De ahí que casi no existen registros fotografías de la Hiroshima (y Nagasaki) pos nuclear, lo que convierte esta exposición en un evento extraordinario. Pero que no se hayan visto no significa que no las hubiera. Dos meses después del letal ataque, el presidente Truman envió a aquella ciudad arrasada a un equipo de ingenieros y arquitectos encargados de analizar los daños civiles, económicos y militares provocados por la bomba y que incluía a siete fotógrafos integrantes de la llamada Survey Physical Damage Division. Durante dos meses se dedicaron a fotografiar y analizar los restos de 135 edificios, 52 puentes, maquinaria y estructuras y situaron todos ellos en el mapa de la ciudad, detallando su distancia del epicentro de la bomba y sus daños.

Ademas de fotografías se realizaron múltiples vídeos realizados por la Fuerza Aérea de E.E.U.U.
como por ejemplo este:
ARC Identifier 64526 / Local Identifier 342-USAF-11078


Motion Picture, Sound, and Video Records Section, Special Media Archives Services Division, College Park, MD

Item from Record Group 342: Records of U.S. Air Force Commands.

Más de 800 de aquellas fotografías fueron publicadas en un informe secreto de tres tomos titulado Los efectos de la bomba de Hiroshima, Japón que se convirtió en la biblia del Gobierno estadounidense para la construcción de ciudades en los años que siguieron. El informe sugería que para que las urbes patrias fueran más resistentes a un ataque nuclear era necesario trasladar las fábricas a distritos pequeños, (para que, ante un eventual ataque, no se desintegrara la capacidad de producción del país).

La actualidad:
Hoy se conmemoran los 66 años
de lo ocurrido en japón a las 08.15 hora local (23.15 GMT del viernes), un minuto de silencio y varias campanadas recordaron el momento en que la primera bomba atómica empleada jamás en una acción bélica cayó sobre la urbe, tres días antes de que una segunda fuera lanzada sobre Nagasaki.

En la ceremonia, a la que asistieron unas 53.000 personas, estuvieron presentes representantes de unos 66 países, entre ellos E.E.U.U., que por segundo año consecutivo envió a un representante diplomático de su embajada al evento.

Japón pretende crear una “sociedad que no dependa da la generación de energía nuclear”

Durante el acto, el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, citó testimonios de supervivientes de la bomba, los cuales, dijo, lograron con ayuda de otros reconstruir la ciudad, y hoy continúan buscando la paz “en un mundo sin armas nucleares”.

Matsui, hijo de un superviviente del bombardeo, expresó la necesidad de que el mundo aprenda de ellos y de que se comuniquen estas enseñanzas a las generaciones futuras.

Con motivo de la crisis nuclear en Fukushima, el alcalde dijo que el gobierno nipón debería asumir que la confianza de los japoneses con respecto a la energía nuclear ha quedado deshecha y que, por ello, debería revisar urgentemente sus políticas energéticas y establecer medidas concretas para “recuperar la confianza de la gente”.

Fotografías tomadas durante la conmemoración de el bombardeo:


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